Bodegas Cubos, el Vino de toda una vida
Corrían los años cincuenta del siglo pasado, cuando un arriero de Hoyo de Pinares empezó a viajar desde su pueblo, en la provincia de Ávila, hasta El Escorial, atravesando el puerto de la Cruz Verde ya fuera invierno o verano y durmiendo, en ocasiones, en las casas de vecinos que le abrían sus puertas en pueblos del camino como Robledondo o Zarzalejo cuando la jornada se prolongaba y se le echaba la noche encima.
Aquel hombre se llamaba Félix Cubos y atravesaba aquellas montañas de entonces, que no son las de ahora, aunque parezcan las mismas, para vender el vino que elaboraba en su localidad natal de Hoyo de Pinares. Félix era el padre de Félix y el abuelo de Alba Cubos, que es la depositaria en la actualidad de la memoria de aquella aventura y la cabeza visible en El Escorial de Bodegas Cubos, un establecimiento desde el que sigue vendiendo, como hiciera su abuelo hace seis décadas, el vino que ellos mismos elaboran en las tierras de Ávila.
Alba cuenta esta historia a través de los recuerdos de clientes que conocieron a su abuelo siendo niños y que hoy en día, siguen comprando vino los miércoles y los sábados, los días que abre en El Escorial, en pequeñas garrafas que ellos mismos llevan para ser rellenadas directamente desde los toneles metálicos que sustituyen a los antiguos pellejos o barriles de madera que forman parte de la memoria colectiva de quienes conocieron las bodegas de antaño.
Explica que “nuestra bodega sigue en Hoyo de Pinares. Todo lo que tenemos es cosecha propia. Todo lo hacemos nosotros: desde la viña hasta la venta en público. Envasamos y vendemos”
Bodegas Cubos es un negocio netamente familiar. Félix abuelo fue el iniciador, Félix padre quién lo consolidó, extendió y dio la forma actual y sigue desde la barrera controlando todo el proceso y Alba quien lo gestiona en la actualidad manteniendo la esencia de los valores de siempre y aportando su granito de arena.
El Escorial es uno de los puntos neurálgicos de la Bodega. Empezaron a vender vino aquí hace ya casi medio siglo y abrieron su primer establecimiento en la calle del Rey antes de mudarse a su ubicación actual. Sus vinos se pueden comprar también en Villalba y en diferentes localidades de la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, donde trabajan a través de distribuidores.
Hasta su establecimiento en El Escorial se acercan, cuenta Alba, “clientes de toda la vida con su envase, pero también vendemos botellas y packs envasados al vacío”
Su vino procede todo de unas viñas que ocupan tres hectáreas en Hoyo de Pinares, explica, “que pusimos en su momento en espaldera. La vendimia la hacemos a pie. También tenemos otras viñas en Toledo y además, compramos uva para poder abastecer a todos los clientes que tenemos”. “Las viñas, añade. Exigen mucha labor. Por eso no podemos abrir la tienda de El Escorial todos los días. No nos podemos dividir”
“Mi padre, rememora, empezó a trabajar aquí con 16 años y yo he estado toda la vida ligada a este negocio. Para mi padre es un sueño sentarse en una mesa y comer con las botellas de su vino, de Piñonero o de Alba, ¡que es un vino que lleva mi nombre, por ejemplo! Yo ya estaba en el despacho de la bodega cuando solamente tenía tres meses”
Alba cuenta que “tenemos vino tinto, blanco y rosado, procedente de uvas tempranillo, garnacha y también cabernet Sauvignon, para los blancos tenemos uva macabea. Seleccionamos mucho. Haces la vendimia y luego vas probando los vinos y, si hay algún vino que nos gusta y lo vemos como un poco especial, pues le metemos en barrica de roble”
De sus viñas sale también el vino con un toque dulce que muchas peñas beben en la Romería de El Escorial. Es el tinto embocado. Toda una leyenda.
Alba asegura que mucha gente joven sigue comprando vino pero que el nivel de exigencia del cliente “ha subido mucho. No vale todo. Hay que cuidar los detalles. Lo primero, siempre, es la calidad del vino, pero hay que tener en cuenta hasta que las etiquetas estén alineadas correctamente”
“La experiencia es siempre fundamental en este negocio. Siempre estás aprendiendo del vino, desde la viña hasta que lo despachas” señala antes de concluir con una mirada al futuro contundente: “Yo quiero seguir en este negocio. Quizá hacerlo crecer es complicado, pero como dice mi padre, hay que mantener lo que ya hacemos. Saldremos adelante”. Ese es el plan de acción de Bodegas Los Cubos, medio siglo en El Escorial despachando el vino de sus viñas y mucho recorrido aún por delante.