Electricidad González, guardianes de la luz
Marta González Vázquez y Gema González Vázquez, tanto monta, monta tanto. Son las dos caras visibles de Electricidad González, dos empresas en una y con un punto de unión común inamovible: Dos hermanas que comparten local, filosofía de trabajo y sector.
A los negocios de Marta y de Gema se accede por la misma puerta, el dintel de entrada de uno de los comercios históricos de El Escorial: el local de Electricidad González, el negocio que fundó su padre hace ya más de cuatro décadas y que sigue siendo una referencia en la localidad.
Gema y Marta explican que la persiana del negocio subió por primera vez “en el año 1981. “Nuestro padre, que se llamaba Fernando, era electricista, trabajaba en una empresa que se llamaba Benito Delgado y cuando cerró, con la indemnización que recibió dio el paso de montar este negocio con la ayuda de nuestra madre. Tuvieron que empezar desde cero porque solo estaban las cuatro paredes, o sea, comprar los cristales, los escaparates… Hicieron hasta las estanterías” cuentan.
Como en muchos otros negocios, los inicios no fueron fáciles. Tiempos complicados, pero Electricidad González sigue en pie. Ya son 45 años con las puertas abiertas, un comercio de larga duración, de los de ‘toda la vida’ que, además, comenzó también vendiendo electrodomésticos de gran formato. Eran otros tiempos. Unos años en los que El Escorial creció mucho y eso ayudó a que el negocio también subiera “porque había que hacer muchas instalaciones en las casas nuevas, y Electricidad González era la encargada de hacer muchas de ellas”
Gema y Marta tienen perfectamente dividido el trabajo y el negocio. Marta gestiona la tienda y Gema es electricista. Gema, la mayor de las dos hermanas, fue la primera en incorporarse a la empresa familiar.
Cuenta que comenzó a acompañar a su padre en su oficio de electricista siendo casi una adolescente. Corría el año 99. Recuerda “que como mi padre tenía este oficio, yo directamente estudié FP de electricidad. Acaban de abrir este grado de FP en Villalba y yo fui una de las primeras promociones y de las pocas chicas que cursábamos esos estudios”.
Marta, la pequeña, entró a trabajar en la tienda, cuando su madre se jubiló. De esta manera, Gema ‘heredó’ la posición de su padre como electricista y Marta, la de su madre a cargo de la tienda. Electricidad González comenzaba una nueva etapa. Era el año 2005.
Desde entonces, el negocio ha vivido un camino en el que ambas hermanas reconocen que “ha cambiado todo mucho por la presión de la apertura de muchos centros comerciales y la expansión de internet” explican. Marta añade que “en la tienda, hemos evolucionado hacia la venta de pequeño electrodoméstico, pilas, bombillas, arreglos de lámparas, reparaciones de pequeños electrodomésticos”
Ser electricista y mujer no era algo común. Gema recuerda que era la única alumna en su primer año de FP y que el segundo, ya entro una compañera, aunque matiza “que siempre tuve mucho apoyo de los profesores, que me animaron a seguir este oficio”. 30 años después, sigue siendo una ‘rara avis’ en El Escorial, circunstancia que no supone ningún contratiempo. Todo lo contrario. Es un acicate para seguir adelante. Gema y Marta se interrelacionan y se ayudan mutuamente. El punto en común es la tienda. “Es una ayuda mutua” aseguran.
En ese sentido, Marta, desde su posición en la tienda, reflexiona sobre un modelo de negocio, que ha ido creciendo al mismo tiempo que la clientela se ha ido haciendo mayor, circunstancia que no ve como un problema sino como una “muestra de fidelidad de los clientes”. Esa relación cliente – tienda se ha ido construyendo poco a poco en base a la confianza y el buen hacer. Un negocio que ha ido evolucionando y que ahora, por ejemplo, tiene uno de sus puntos fuertes en todo lo que tiene que ver “con la reparación de las ollas exprés y en repuestos para que funcionen a la perfección o en los arreglos de pequeños electrodomésticos”
Marta reconoce que le gusta su trabajo, que ve “muchas cosas positivas como la cercanía, la comodidad de trabajar en tu propio pueblo, ser tu propio jefe…empecé por ayudar a mi madre y ya llevo aquí 20 años”.
El futuro de Electricidad González pasa por seguir trabajando como se ha hecho durante las últimas cuatro décadas y media y sobrevivir al mundo internet dando un servicio cercano, siendo lo que siempre ha sido un comercio o una tienda de barrio y teniendo claro que la clave está en conocer a tu clientela y solucionar sus problemas, no solo vender y vender.
En esa línea va también la parte del negocio que gestiona Gema, obligada por los nuevos tiempos y el desembarco de las nuevas tecnologías a estar siempre en estado de permanente formación. Ser electricista es oficio al que se dedican pocos profesionales y que Gema quiera con pasión. Reconoce que de su oficio “me gusta todo” y añade que “cuando vas a una casa y arreglas un problema, tienes una gran satisfacción”.
Esa satisfacción es la clave de una idea que nació como fórmula para remontar el contratiempo que supuso la quiebra de una empresa y el riesgo que eso suponía para una familia con dos hijas y que con el paso de los años y las décadas ha convertido a Electricidad González en una referencia gestionada y liderada por aquellas dos niñas que empezaron a trabajar bajo las órdenes de sus padres, Fernando y Alicia. Ellas cogieron el relevo y mantienen la luz encendida de aquel sueño en forma de retorno a El Escorial que vivieron sus padres.