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Estanco de Los Arroyos

Estanco de Los Arroyos, cinco negocios en uno

Luis Marín Moreno es el alma mater del Estanco de Los Arroyos, un negoció que concibió como una segunda vida laboral y que se ha convertido en una referencia en su zona de influencia, donde poco a poco, ha ido configurándose como mucho más que un estanco puro y duro.

Luis estuvo trabajando durante 33 años en el sector de la banca privada a nivel internacional. Toda una vida laboral que con 50 años se vio interrumpida en seco por movimientos incontrolables para los trabajadores de a pie: las fusiones bancarias a gran escala le dejaron fuera del mercado. Era el momento de reinventarse.

 “Con 50 años, recuerda Luis, comienzas a buscar trabajo y no te cogen en ningún lado. Es muy complicado por lo que, a través de un contacto, nos enteramos de la posibilidad de coger este estanco y nos metimos en la aventura sin tener ni idea de cómo funcionaba el negocio o el sector del tabaco”

Un cambio de vida laboral radical, una nueva oportunidad empezando desde cero con 50 años. Ese es el origen del proyecto de Luis en Los Arroyos y el inicio de una aventura que ha ido mucho más allá de lo que es el día a día en un estanco de toda la vida.

De aquellos tiempos, recuerda que “empezamos poquito a poquito, aprendiendo todo. Con mucha dificultad porque no conocía nada del sector e intentando levantar un negocio que había caído mucho en su anterior etapa. Volver a ganarnos la confianza de la gente. Los viajes que me pegaba todos los días a Madrid al almacén de la distribuidora para traer una marca que me pedía un cliente y no tenía, fueron innumerables”. Desde entonces ya han transcurrido once intensos años en los que empezó como un proyecto acotado a un negocio concreto ha ido creciendo de forma controlada hasta convertirse en un punto esencial en la vida de Los Arroyos, donde presta un servicio imprescindible.

Inquieto por naturaleza, emprendedor y con muchas ganas de hacer las cosas bien, Luis comenzó a ampliar su idea inicial. Primero fue el estanco, pero poco después empezó también a vender libros, tanto novelas como “para el tema escolar”, cuenta. “Cuando daban las listas de los libros en los colegios, me iba hasta San Sebastián de los Reyes, donde está la distribuidora y los traía. De esa forma empecé a hacer la clientela, dando un servicio muy personalizado tanto con el tema del estanco como de los libros. Había muchos días que no comía para bajar a las distribuidoras y traer lo antes posible lo que me pedían los clientes”

Tras el estanco y los libros, el siguiente paso fue el montar en un pequeño espacio dentro del local un punto de venta de prensa diaria, una papelería con material escolar y también un despacho de lotería, negocio al que se abrió hace casi dos años “cuando me quedé con una licencia de la lotería que no podían atender en Los Arroyos y que está asociada al negocio del estanco porque no puedes tenerla en este formato de manera individualizada”

 

Estanco, punto de venta de prensa, librería, papelería y lotería. Cinco negocios en uno en un espacio reducido, plenamente optimizado, donde todo está controlado y medido al milímetro y que “han ido formándose al ritmo de las necesidades de la gente. Veía lo que me pedían he intentado ir dando respuestas”

 En la base de todo, está la vida laboral anterior de Luis. Su formación bancaria le ha permitido tener una visión global del negocio y ajustar siempre muy bien los números para avanzar sobre suelo firme e ir creciendo poco a poco. Si ese es el presente, el futuro a corto y medio plazo se presenta, como siempre, con muchas incertidumbres que hay que ir afrontando con previsión. El mundo del tabaco está en constante evolución. Cada vez se fuma menos, algo que es una evidencia, pero están surgiendo otras líneas como el tabaco calentado con “un aparato que calienta el tabaco y no lo quema como un cigarrillo normal. Es como un vaper pero es tabaco y lo va calentando. Se mete como si fuera un cigarrillo, pero cortado por la mitad y viene prensado entonces. Tú lo metes ahí y fumas igual” cuenta.

La gestión del repoker de negocios obliga a Luis a mantenerse al día de todo. La información es clave para saber qué vender, cuales son las marcas de tabaco que más se piden, pero también los libros que van a estar de moda durante los siguientes meses. “Hay que hacer un ejercicio de buscar información todos los días. Hablar con muchas personas que te recomiendan y también estar abierto a traer las peticiones de los clientes y estar pendiente de campañas como las de Navidad o verano, que son muy importantes para las ventas globales del año”

La parte de la Lotería es uno de los puntos que más satisfacciones ha dado a Luis. Afirma que “hemos dado un millón y pico de euros en la Quiniela y en la Primitiva más de 700.000. Cuando das un premio es una alegría. Con la Lotería de Navidad y El Niño, vendemos mucho. Siempre traigo números con todas las terminaciones. No tengo décimos. Los números los obtengo de la máquina. Funciona muy bien.

Mima con cariño todas las líneas de negocio, pero se queda, sin duda alguna, “con la cara de la gente cuando le das un premio con la Lotería. Es una gran satisfacción cuando le toca a una persona un boleto con 3000 0 4000 euros. Se lo dices con discreción y se pone a dar saltos. Ese rollo es el que se te queda”

El verano, con la llegada de los veraneantes de Madrid, siempre es temporada alta en el Estanco de Los Arroyos, pero es en invierno, en el día a día, cuando este negocio nacido como punto de venta de tabaco y reconvertido en librería, despacho de lotería, papelería y kiosko de prensa, agiganta su figura hasta convertirse en un espacio imprescindible en el latir de una población como Los Arroyos.