Modas Lola, impulsores de la tradición
Abrir la puerta de Modas Lola es entrar en un espacio en el que el amor y la pasión por la tradición se respira por los cuatro costados.
Lola Alberquilla Muñoz es el alma mater de una tienda singular, completamente diferente y especial. Es un establecimiento donde se vende ropa sí, pero es el único local donde el tiempo se detiene para mirar al pasado con los ojos del presente y donde el trabajo artesano es el gran protagonista, casi el único protagonista por más que en Lolas Moda también se puedan encontrar otros productos más allá de lo que es su esencia: los vestidos y trajes tradicionales que los escurialenses y que los vecinos de la Sierra de Guadarrama visten con orgullo desde tiempos inmemoriales en sus Romerías y fiestas tradicionales.
Lola es la heredera de esa rica tradición que convierte El Escorial, San Lorenzo de El Escorial y otras localidades de la Sierra, en depositarios de un hilo conductor que conecta con los tiempos en los que estas tierras pertenecieron durante siglos al alfoz de Segovia.
La historia de Modas Lola se remonta en el tiempo. Hace 52 años, más de medio siglo, comenzó un camino que ha convertido este local en el santo y seña de una forma de entender la vida de los escurialenses.
Lola Alberquilla siempre ha trabajado aquí, primero a las órdenes de sus padres, Jacinto y Dolores, y luego, haciéndose cargo de un negocio que gestiona con la pasión que solo aquellos que aman las cosas que hacen, saben poner.
Cuenta que comenzó a trabajar en el negocio familiar “con solo 13 años. Dejé el colegio para ayudar a mis padres. Ellos querían que siguiera estudiando, pero no les hice caso porque vi la situación que había. Me embarqué en el mundo de la confección, aprendí el oficio en la tienda y luego, poco a poco estudiando por mi cuenta”
“En aquellos años, explica, vendíamos todo tipo de confecciones, desde bebes hasta adultos, pero ya nos destacábamos por los trajes regionales”.
Lola se hizo cargo del negocio junto a su cuñada María Josefa Martínez en 1993 “cuando mi madre se jubiló y desde hace ocho años, cuando mi cuñada se jubiló también, lo llevó completamente en solitario”
“Cuando me quedé yo con el negoció reforcé aún más la apuesta por lo regional, aunque seguimos teniendo muchas cosas como combinaciones bordadas a mano, jubones, que antes no los hacíamos y ahora sí, aumentamos la confección de niño y de caballero; seguimos haciendo cosas como el mielero o tocinera, que es como lo llaman en la parte de Valencia, y al que se le agrega el chaleco de pana”, explica
Aun así, la apuesta por la confección sigue estando en el ADN de un establecimiento donde se puede encontrar prácticamente todo tipo de ropa: de hombre desde pantalones tipo chino, camisetas, pijamas a vestidos de mujeres, ropa interior, corsetería de diferentes marcas, camisolas y pijamas además de un pequeño espacio que ha ido menguando con el tiempo en el que la mercería original sigue teniendo su protagonismo.
Pero si algo distingue a Modas Lola es su compromiso con los trajes tradicionales y de Romería. Son la joya de la corona. En cualquiera de los vestidos que confeccionan de forma artesanal las costureras que trabajan para el establecimiento se resumen décadas de pasión y devoción. Es un trabajo casi de orfebrería textil que muy poca gente puede hacer: se necesitan años de experiencia y conocimiento del oficio para llevarlo a buen puerto.
Su elaboración forma parte de un legado que está amenazado con perderse por la ausencia de relevo. Lola trabaja de forma artesanal, ideando los colores y modelos que las romeras llevarán cada año y que se lucirán en Romerías y bailes. Todo está hecho a mano, con mimo y un cuidado por el detalle máximo.
Además de en El Escorial y San Lorenzo de El Escorial, Lola afirma que “trabajamos en toda la Sierra de Guadarrama, desde Valdemorillo hasta Cercedilla. En enero empiezan las fiestas de San Blas en Valdemorillo, los grupos de folklore bailan y a partir de ahí, van enlazándose eventos y nosotros vendemos trajes regionales y tradicionales. Vienen clientes de toda la Sierra e incluso desde Valladolid nos han comprado trajes. Trabajamos todo el año, pero son los meses de julio y agosto los más fuertes porque se juntan nuestras romerías. Ahora llegan también las Navidades, que son también fechas muy señaladas”
En sus estanterías se agolpan telas y paños de “la mejor calidad que existen”, puntualiza Lola. Son el embrión de lo que serán los refajos que se lucirán en las romerías del año que viene.
Lola adelanta que “hay años que se vende más un color u otro. El más típico es el rojo, pero este año, se ha vendido más el verde y eso me indica que quizás, el año que viene, las faldas que más se lleven sean las negras o las azulones”
Lola asegura que “hay mucha gente que vive la tradición con pasión y hay mujeres que pueden tener hasta seis faldas, pero también hay personas que cada año se compran una. Yo tengo ya encargos desde que terminó la última Romería. Voy poco a poco diseñando y haciéndolas a mi gusto”.
Tiene claro que “ha habido un repunte de la tradición que comenzó hace unos veinte años, aunque después de la Pandemia, con dos años que no hubo romerías, ha sido una locura”.
El futuro lo contempla Lola con preocupación. No tiene relevo para encargarse de un proyecto que ya supera medio siglo y tampoco es fácil gestionar un negocio tan singular pero la vida sigue y el próximo mes de septiembre, el primer domingo, cientos de romeros lucirán sus mejores galas: blusones, fajas, mieleros y refajos con el sello de Modas Lola, el lugar donde la tradición se convierte en arte.