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Bar Enclave

Bar Enclave, un establecimiento con sabor diferente

“1-Territorio incluido en otro con diferentes características políticas, administrativas, geográficas, etc”

2-Grupo étnico, político o ideológico inserto en otro y de características diferentes”

Estos textos anclados en la pared del local, definen lo que es un ENCLAVE, toda una declaración de intenciones que explica la filosofía diferencial con la que nació el Bar Enclave, un establecimiento hostelero gestionado por Iván García y que desde la puerta de entrada muestra una forma de ser completamente diferente a un establecimiento hostelero tradicional.

Iván, a pesar de su juventud, es uno de los nombres veteranos del sector en El Escorial. Comenzó con 17 años trabajando en el kiosko de la Silla de Felipe II, “haciendo horas extras para sacar un dinerillo mientras estudiaba” cuenta. Hasta la Silla subía todos los días en bici, su gran pasión. Luego tuvo un breve paso por el mundo de la fontanería y uno mucho más largo, donde aprendió todo sobre este oficio de hostelero en uno de los establecimientos con solera de El Escorial, el Hypos, donde trabajó más de una década como encargado para continuar su trayectoria en el Keeper y el Pub Don Marcos, donde estuvo siete años como pasos previos hasta llegar al Enclave, que abrió sus puertas en el año 2016. Son ya más de veinte años dedicados al mundo de la hostelería, un tiempo en el que Iván ha aprendido todo sobre este oficio y le ha dado tiempo a apasionarse por una profesión que descubrió a lomos de una bicicleta, cuando subía todos los días la cuesta de la Silla para dar las comidas a los clientes que se acercaban a contemplar la historia desde la piedra en la que se sentara, Felipe II, el Rey en cuyos dominios no se ponía el sol.

Ya ha pasado una década desde que el Enclave empezara a funcionar con la idea de montar un espacio distinto a lo que había en el pueblo en su momento, “próximo a lo que es mi forma de ser. Enclave no es un bar al uso de lo de toda la vida. La idea era hacer algo distinto: por ejemplo, tenemos hamburguesas como casi todos los locales, pero buscamos darle una vuelta y le metes un queso o un pan diferente buscando sabores diferentes, sabores de verdad. La idea general, explica Iván, es ofrecer algo distinto dentro de las posibilidades que tengo con la cocina de la que disponemos, que al final es una plancha y un fuego”

Esa declaración de intenciones se refleja incluso en la decoración del local, con detalles diferenciales en el diseño y que dotan de personalidad propia al establecimiento. Son pequeños puntos que consolidan la idea que al entrar al Enclave entras de lleno en un establecimiento singular, desde el ladrillo visto, los pales de madera, los eslóganes en diferentes idiomas que decoran las paredes. Todo suma.

Ese punto diferencial se refleja en la carta, que es el alma mater de Enclave “sin olvidar nunca lo que los clientes demandan, empezando desde abajo, con propuestas sencillas: hamburguesas, tostas, sándwiches. Tenemos bastante variedad y ahora hemos metido los menús. La idea es tener variedad para que las personas que entran por la puerta del establecimiento tengan la posibilidad de elegir”

Con los menús ya lleva dos años y supuso un paso adelante importante dentro del proyecto de Enclave. Un paso que dio gracias a contar con “una muy buena cocinera, lo que te da garantía”. Iván define su propuesta en formato menú como “tradicional. Tenemos de todo y contamos con platos fijos que hemos visto que encajan y gustan como la sopa castellana, sopa de cocido o la ensaladilla rusa, que la tenemos durante todo el año. Hay platos como el entrecot o el cachopo que también los tenemos todo el año mientras que el pescado, que también tenemos siempre alguna propuesta, lo vamos cambiando”

 

El Enclave es un establecimiento para todos los públicos. Los más jóvenes se acercan mucho por la programación de fútbol que tiene en sus pantallas el establecimiento, pero Iván detalla que “contamos con mucha clientela fija, con muchas personas de El Escorial y San Lorenzo de El Escorial, pero en la sala te puedes encontrar un chaval de 18 años comiendo una hamburguesa con un señor de 70 años disfrutando de una tosta de jamón o unas anchoas. Esa es la esencia del Enclave”

Iván es un enamorado de la hostelería. Reconoce que “me ha gustado siempre, si no, no lo haría. Me gusta porque te relacionas con personas, haces amistades aquí. Tiene muchas cosas muy buenas. En el debe está el día a día con sus jornadas eternas. Vas un poco en dirección contraria al resto del mundo y eso perjudica la vida familiar, aunque en mi caso, vivo a dos minutos del local y eso te da mucho aire”

Sobre el futuro, tiene claro que no le gusta la rutina. Su cabeza siempre está ideando cosas, haciendo cambios en el establecimiento y en la carta. “Soy un culo inquieto” reconoce que “no sé que va a ser de mi vida. Iremos viendo según vaya pasando el tiempo y viendo cómo avanzamos”