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Bar No ni Na

Bar No ni Na, un gastrobar con mucho sabor

De Craiova a El Escorial pasando por Andalucía. Ese trayecto de vida de Mario Bacriu es el que sustenta el proyecto del ‘No ni Na,’ un bar ubicado en uno de los establecimientos históricos del municipio y que en apenas unos años se ha ido convirtiendo poco a poco en uno de los fijos del rico panorama hostelero de El Escorial.

Mario es de Craiova, en Rumanía. En su tierra, trabajaba de fontanero. Emigró a España como muchos otros de sus compatriotas y se instaló en El Escorial, donde han formado a base de mucho trabajo una conexión entre su pueblo de adopción y su ciudad natal.

Mario recuerda que su punto de partida para venir hasta El Escorial fue una “llamada de mi hermana, que ya estaba aquí. Me llamó para decirme que había trabajo. Me vine y empecé a trabajar como fontanero, mi oficio en Rumanía, pero no me salió del todo bien y entonces, empecé dentro del sector de la hostelería”

Corría el año 2007. Poco a poco, con paciencia y aprendiendo el oficio en grandes restaurantes de la localidad, se inicó en el mundo de la hostelería hasta que en el año 2023 decidió dar el paso y coger un establecimiento para montar su propio negocio hostelero.

De esta forma nació el ‘No ni Na’, un nombre peculiar para el que Mario tiene una explicación: “Tenía un amigo con familia en Andalucía y viaje mucho con él por la zona de Sevilla y Cádiz y allí la expresión ‘No ni Ná’ es muy común. Me gustó. Es un nombre diferente”. De ahí la conexión Craiova-Andalucía-El Escorial que subyace detrás de toda esta historia.

Mario pone en valor la trayectoria del local donde se ubica su establecimiento porque es “un espacio muy bueno, donde siempre ha habido gente y en el que se han pasado buenos momentos y eso al final te ayuda mucho. Esto siempre ha sido un bar con mucho cariño por parte del pueblo”

 Define con humildad su bar como un “lo que ahora se viene llamando como gastrobar”, una afirmación que sustenta por su apuesta por una cocina “innovadora, donde también tiene un hueco importante una carta clásica y en la que tiramos de tostas, hamburguesitas, raciones…”No tenemos un menú diario, pero pienso que es un sitio donde la gente puede venir a desayunar, a comer y a cenar. Te tomas un vinito, eliges una tapa y todo ello sin gastarte mucho dinero. Nosotros no innovamos en todo el sentido de la palabra, pero sí que nos sumamos al concepto de cocina moderna apostando por productos y formatos diferentes que introducimos en la carta juntando productos clásicos con ingredientes distintos como pueden ser por ejemplo unas torrijas con tiramisú que hacemos nosotros mismos” añade.

 

Cuenta que le gusta trabajar el producto de “comerciantes del pueblo para trabajar la economía del municipio. Es algo que nos gusta hacer”.

“Nos atrae hacer cosas diferentes, apostando siempre por el producto de temporada, con variedad y sacando cosas nuevas según en el momento del año en el que estemos” ahonda Mario sobre la filosofía de un bar en el que cada día aprende cosas nuevas “mirando mucho por internet, fijándonos en programas de televisión y cogiendo ideas de lugares que visitamos donde pruebas cosas que te gustan y te las traes dándole tu toque personal, dándole una vuelta y adaptándola a la idiosincrasia de El Escorial. Probamos mucho y si creemos que puede gustar a la gente, vamos adelante”.

El modelo del ‘No ni Na’ se sustenta no solamente en esa riqueza y variedad gastronómica de su carta sino también en su compromiso con esa costumbre tan madrileña que refuerza el binomio entre una tapa y una cerveza. El buen aperitivo sigue siendo algo muy valorado y esa es una línea que respetan mucho. Además, cuentan con una carta de vinos amplia que marida muy bien con muchos de los productos que componen la oferta gastronómica del establecimiento.

La aventura, por el momento, está saliendo bien. Mario está contento con la acogida que ha tenido el establecimiento en estos dos años que lleva abierto. Afirma que “la gente del pueblo nos está apoyando. Yo creo que, en comparación con lo que era cuando abrimos, hemos avanzado bastante. Nos queda camino por recorrer, pero hemos recuperado mucho terreno y ahora mismo estamos trabajando bien los fines de semana, donde siempre estamos llenos y eso es la mejor señal posible”.

Si el presente es bueno, sobre el futuro, no se quiere pronunciar. Mario va paso a paso. “La idea, cuenta, era tener aquí un autoempleo y en eso estamos ahora mismo y a partir de ahí, hasta dónde podamos llegar y hasta donde nos deje el público que es el que manda”

La hostelería, como reconocen muchos otros profesionales del mismo sector de El Escorial, es “un oficio duro, con mucho sacrificio, en el que hechas muchas horas y en el que no tienes tiempo para ti ni tu familia. Siempre tienes que estar al pie del cañón”. Pero aún así, con el ‘mortirolo’ que supone echar doce horas diarias de trabajo todos los días, Mario reconoce que es un oficio que le gusta, donde la satisfacción de ver que la gente agradece tu trabajo es “lo máximo” y es esa realidad que vive de esfuerzo y pasión por lo que hace la que sustenta el éxito que vive el ‘No ni Na’, un proyecto aún joven ubicado en uno de los locales con más sabor e historia del municipio.