Clínica Movemento
Clínica Movemento, pasión por ayudar a las personas
María Mediero Valeros podría haberse dedicado por tradición familiar al mundo de la hostelería. Su familia ha gestionado durante muchos años uno de los restaurantes de referencia y más exitosos en la Sierra de Guadarrama, pero sus pasos siempre fueron en otra dirección.
Licenciada en Psicología, comenzó compaginando estudios de psicología con su día a día en el negocio familiar. En el restaurante el Horizontal, comenzó con 14 ó 15 años haciendo de todo: trabajando en el ropero, recogiendo las fichas de la ropa, ayudando en la oficina, gestionando papeles, atendiendo clientes…lo que es trabajar en un negocio familiar que tiene que salir para adelante y en el que todos los miembros de la familia arriman el hombro.
María compaginó esa labor con los estudios de psicología y con sus primeras experiencias laborales en un mundo que le atrapó desde el mismo momento en el que comenzó a descubrirlo y entendió que “ayudar a la gente”, algo que siempre le había gustado y era la esencia que le animó a comenzar a transitar por un sendero que le ha llevado hasta el día de hoy a crear un proyecto en el que las personas están en el centro de todo.
Quizá por esa vocación de ayudar, se especializó en psicología de urgencias y comenzó a trabajar en Cruz Roja. La vida le ha puesto delante de situaciones muy complicadas. Forma parte de un equipo de psicólogos voluntarios que trabajan en la Comunidad de Madrid en situaciones de grandes emergencias o catástrofes en “las que la gente necesita apoyo psicológico”
“Entré en este equipo en el año 2005 y sigo vinculada a él. Hubo una época de mi vida que mis hijas eran muy pequeñas y no podía tener tanta vinculación, pero yo empecé y sigo vinculada. a Cruz Roja. Mi equipo, por ejemplo, ha estado haciendo seguimiento a los bomberos del incendio que se vieron afectados por el incendio de Alcorcón. Hemos trabajado también en acompañamientos en comunicación de malas noticias, en casos de suicidio, en accidentes de tráfico, hemos estado en el 11M…” María reconoce que esa labor es “dura” y admite que “para mí es muy satisfactorio. Ayudas a personas posiblemente en el momento más duro de su vida”.
Todo ese bagaje de vida, la ha llevado a crear un proyecto con unos cimientos muy sólidos con el objetivo de seguir haciendo lo que ha hecho siempre, ayudar a las personas, como es Movemento, una idea que echó a andar con el impulso que supone tener ya unas hijas mayores y poder, al mismo tiempo, construir desde cero en tu propio pueblo, en El Escorial, algo que “era un requisito indispensable”
María explica que fue una idea que “empezamos a hacer realidad en 2019 aunque nos pilló la Pandemia en plena reforma y no pudimos abrir las puertas hasta 2021. Mucha gente con la que consultamos nos decía que en el pueblo hacía falta un centro médico. Nos liamos la manta a la cabeza para ver si desarrollábamos esa idea. Pensábamos que la parte de centro médico iba a funcionar bien y la de psicología se iba a quedar más aparte y ha ocurrido justo lo contrario. Ahora mismo aquí somos cuatro psicólogas currando”
Ese fue el punto de partida de Movemento. Poco a poco, ha ido cogiendo fuerza y músculo. Evolucionando sobre la base inicial y añadiendo servicios como el poder realizar exámenes psicotécnicos, creciendo en la parte de psicología y manteniendo la llama encendida de la parte médica a la espera de dar el salto también en esta área.
“Estamos trabajando, explica María, con “adolescentes y adultos, que es un segmento del que me encargo personalmente. Mis compañeras también hacen adulto, adulto juvenil, neuropsicología, que es toda la parte en la que estimulas neurológicamente el cerebro para potenciar una capacidad…Trabajamos mucho con personas que tienen una discapacidad con el objetivo de potenciar las funciones ejecutivas memoria, atención, concentración; personas mayores, técnicas de estudio con los niños”
María habla de la psicología con mucha calma, con la experiencia que dan muchos años de trabajo, pero también con pasión. Reconoce que “estamos en un momento en el que la gente pide más ayuda. Eso es algo que ha cambiado muchos de unos años a esta parte. Es un paso muy importante.”
Explica que hoy por hoy, la vida que llevamos, el ritmo del día a día, hace que vivamos un momento en el que “hay muchas patologías mentales y problemas muy importantes como el consumo de sustancias, que es brutal y eso está dejando unas secuelas muy importantes”
El trato con personas le da a María una visión muy amplia de la situación social y el estado de salud mental que vivimos. Explica que muchas personas que llaman a la puerta de Movemento son “de mediada edad o adolescentes, que es el rango que está peor”. No tiene una receta mágica, pero piensa que “hay que darle una vuelta a cómo vivimos nuestra vida. Hay que dar prioridad a lo que de verdad lo tiene” al tiempo que reconoce que “no tiene precio el día que sales con la sensación de que has movilizado algo en la otra persona no y he conseguido entrar donde quería entrarle y movilizado algo que a esta persona la va a hacer cambiar a mejor”
El futuro de Movemento pasa por potenciar la parte de centro médico, hacer formación, difusión, charlas sobre salud mental dentro del campo del trabajo comunitario, que “es algo que me encantaría”.
Mientras que avanza en esa dirección, María sigue trabajando en lo que ha hecho siempre: ayudar a los demás desde su puesto y su proyecto de vida actual: Movemento.