A Ionela Servanescu todo el mundo la conoce en El Escorial y Los Arroyos como Ana, nombre que le puso su primera jefa en España porque Ionela le resultaba complicado de pronunciar y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en su seña de identidad personal y profesional.
Ana es una emprendedora vocacional. En Rumanía estudio ingeniera y trabajó en importantes empresas del sector de la alimentación y de la cerveza. También participó y ganó concursos de belleza.
Tenía, explica, una “buena vida en Rumanía. Nací en un pequeño pueblo cercado a Bucarest. Es un pueblo donde siempre hace mucho de todo: cuando llueve, llueve mucho; cuando hace frío, hace mucho frío…menos calor, que nunca hacía mucho calor”
Ana cuenta que “mi hermano vino a España y lo pasó bastante mal. Al tiempo, decidí venir yo también”. Reconoce que desembarcó en España con bastante desinformación: “Me pensaba que aquí solamente había playa y palmeras y cuando llegué a Los Arroyos, ni palmeras ni playa, ni centro de salud, ni Mercadona ni nada”, recuerda con una sonrisa.
Corría el año 2003. No fueron inicios fáciles. La adaptación fue dura y todo se complicó más cuando fallecieron su padre y su abuela y ni siquiera pudo asistir a su funeral en Rumania. Ana aseguró que aquellos inicios estuvieron llenos de lágrimas, pero supo perseverar.
Subió el primer peldaño al trabajar en un supermercado que “había en Los Arroyos y donde comencé vendiendo pan y haciendo pollos asados”. La rueda había comenzado a girar.
Entró a trabajar en el Mercadona y a partir de ahí se inició un periodo vertiginoso donde encadenó jornadas laborales de hasta 18 horas durante varios años.
Aprendió todo sobre la hostelería trabajando en el restaurante Los Cántaros. Fue una época que recuerda con “agradecimiento”. Era su primera experiencia en la hostelería, un mundo que primero le gustó y luego le conquistó. Los Cántaros fue su gran escuela.
Compaginaba su labor en Mercadona con la gestión de clubes sociales de hostelería de la zona como el de Los Arroyos, Galapagar o incluso en Juan de Austria, en El Escorial o un local hostelero en el polígono P-29 de Villalba que se convirtió en una referencia en su zona de influencia. Llegó a gestionar a la vez hasta cinco locales. Una locura que cortó cuando decidió centrarse en su proyecto actual y dedicar más tiempo a la familia.
Hace siete años, su vida laboral volvió a dar un giro importante. Le ofrecieron coger un establecimiento en la zona comercial de Los Arroyos, justo al lado de Los Cántaros y se decidió a dar el paso.
De esta forma, nació ‘Dónde Ana’, su tarjeta de presentación actual y donde poco a poco ha ido construyendo un espacio gastronómico y social que se ha convertido en imprescindible.
Ana puso a su establecimiento el nombre de ‘Donde Ana’, un guiño a aquellos inicios en los que la Ionela recién llegada de Rumanía se transformó en la Ana que empezaba a vivir en una España que le ha conquistado totalmente hasta el punto de tener la nacionalidad española y sentirse española por los cuatro costados. Aquí han nacido sus hijos, está su presente y también su futuro.
Su pasión por España la refleja en su restaurante, donde la comida tradicional es la gran protagonista: guisos, buenas carnes, arroces caldosos, arroz con rabo de toro; buenos aperitivos, comida para llevar, hamburguesas con carne ciento por ciento carne de buey y tortillas de patatas, un plato que se ha convertido en una de sus banderas más valoradas.
También tiene un guiño para sus orígenes en Rumanía y todos los miércoles, de su cocina, sale un plato tradicional rumano como el repollo con costilla ahumada o los mici, una especie de búrguer compuesta con carne de cordero, cerdo y ternera.
Ana explica que “Donde Ana es un restaurante donde se refleja mi forma de ser. Soy una persona muy exigente porque me gusta que todo este en orden, limpio y que nuestros productos tengan la máxima calidad”.
El futuro de Ana pasa por consolidar y hacer crecer ‘Donde Ana’. Tras unos años en los que vivió a toda velocidad profesionalmente hablando, su proyecto de ahora es seguir “donde estoy ahora, que es un sitio muy agradable. Estoy muy agradecida porque tengo muchos clientes, que me dan muchas ideas. Para mí, todos los clientes son importantes, el que viene a tomar un café o un chuletón, para mi es lo mismo”
“Casi siempre viene gente del pueblo, somos como una familia. Me gusta mucho lo que hago, atender rápido, tener buen aperitivo, cuidar la calidad de la carne y de los aperitivos, hacer caso a los clientes” concluye Ana desde la terraza de su restaurante, un ‘Donde Ana’ que ya es una referencia ineludible en Los Arroyos, aquella urbanización a la que llegó hace dos décadas y que hoy en día es un población pujante y llena de vida a las puertas de la Sierra de Guadarrama.