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El Antiguo Salón, el bar de toda la vida

Joaquín ‘el de La Ferro’, así ha sido conocido durante muchos años Joaquín Vázquez Alonso, un profesional con una larguísima trayectoria como hostelero en El Escorial, donde ha regentado algunos de los establecimientos más conocidos de las últimas décadas.

Ahora ‘vela armas’ en el Antiguo Salón, restaurante que gestiona desde hace 17 años y que durante 11 combinó con la Antigua Ferroviaria, establecimiento que dejó hace unos meses para centrarse en su proyecto más longevo y con una vida más dilatada.

Joaquín es un hombre de la hostelería. Toda su vida ha trabajado entre fogones, barras y mesas de comida. Su vida laboral, cuenta, empezó con 16 años, “haciendo extras, pero fue al regresar de la mili cuando comencé ya como autónomo llevando mis propios restaurantes y bares”

Echa la vista atrás para recordar que en su currículo está el Bar Jardín, conocido en su época como el ‘bar de las mentiras’, un espacio que fue durante muchos años frecuentado por cazadores que al amanecer contaban sus aventuras cinegéticas. Un clásico del mapa hostelero de los años noventa en El Escorial.

Después vino ‘El Trébol’, un pequeño establecimiento y de ahí al Bar Salón, que reconvirtió en el Antiguo Bar Salón. De eso hace ya 17 años. Combinó esta aventura empresarial con ‘La Antigua Ferroviaria’ , un establecimiento mítico, durante los últimos once años. Algo más de una década de un intensísimo ritmo de trabajo que se prolongó hasta el año pasado, cuando decidido apostar al ciento por ciento por su proyecto más antiguo y dilatado en el tiempo: el Antiguo Salón.

De los años en los que compaginó los dos proyectos reconoce que “cerrar La Ferro ha sido sentimentalmente duro, pero éramos trece personas entre los dos bares y eso era mucha presión. Ahora, tengo un formato más manejable”

 

Joaquín, como profesional de larga trayectoria, tiene una receta de éxito muy definida: desayunos por la mañana, comida con menú del día y partidas por la tarde. “Somos uno de los pocos bares donde aún se conserva la tradición de poder echar una partida de tute o de mus en la sobremesa” cuenta Joaquín, quien ahonda en un modelo en el que la base del éxito está “en menús con precios muy ajustados. Es complicado sacar beneficio. Hay que tener algo de variedad y cuidar el producto. También es importante tener un día fijo con platos con mucha aceptación como el cocido o la paella. Es complicado sacarle rentabilidad, pero a la gente de El Escorial le gusta el menú”

El Antiguo Salón es un bar con una clientela fija y muy marcada. Joaquín explica que “los desayunos son diferentes a la hora de la comida. Por la mañana, al estar al lado del Ayuntamiento, vienen trabajadores municipales, obreros…y a la hora de comer, trabajadores y personas que quieren comer algo diferente a lo que tienen en casa un día determinado

El Antiguo Salón es, también, un bar con mucha historia. En su parte de atrás, donde hoy se ubica una pequeña terraza y un aparcamiento, estuvo uno de los dos cines que el pueblo tuvo hasta los años 80. Es un establecimiento que forma parte de la memoria viva de la localidad.

Ese pasado y el presente muy trabajado le llevan a Joaquín a pensar en el futuro desde la “tranquilidad”. Su objetivo a medio plazo, es ir mejorando el local pero manteniendo sus señas de identidad, que son irrenunciables y le han dotado de una clientela fiel, que forma parte de la vida de un establecimiento con mucho recorrido.

Joaquín reconoce que la vida en la hostelería es “dura y esclava” pero “tiene sus puntos positivos también”. Uno de ellos, sin duda, es el reconocimiento de un público fiel que tiene en el Antiguo Salón uno de sus puntos de referencia y a Joaquín Vázquez como su referencia ineludible.