Electrodomésticos Milar, La Resistencia
Carlos Millán no llegó al mundo de la venta de electrodomésticos de forma directa. Su camino fue largo. Apoderado de una sucursal bancaria, comenzó a trabajar por las tardes en una tienda que Electrodomésticos Ramón, un antiguo comercio ya desaparecido, tenía en El Escorial, en la calle Alfolí y en Juan de Herrera.
La pasión por la venta y por el trato directo fueron el motor que le llevaron a abandonar un trabajo directo, de los de ‘para toda la vida’ y apostar por un cambio de vida. Corría el año 1984 y aquella decisión le mantuvo como cabeza visible de Ramón durante 22 años.
Sin embargo, hace diez, la vida dio un nuevo giro y Carlos Millán se embarcó en la aventura de crear su propia empresa. Los cimientos estaban puestos tras más de dos décadas de trabajo en el sector.
Así nació en el año 2014, Electrodomésticos Milar. La experiencia de más de dos años de trabajo intenso en la localidad y en el mismo ramo de negocio fueron los catalizadores para emprender un proyecto casi a pecho descubierto, capitalizando el paro y sin crédito alguno. Dicen que la vida es para valientes.
Son ya diez años siendo el punto de venta especializado de electrodomésticos en El Escorial, compitiendo día a día y cara a cara con las grandes superficies comerciales y la venta online de plataformas globales. Es un duelo desigual que Carlos afronta con su receta de toda la vida: vendiendo producto de calidad y apostando sin fisuras por un trato personalizado, con nombre y apellidos y moviendo palancas, como el entrar en grupos de compra, que permitan competir en precio con los grandes.
Esa lucha por el precio es una de las claves de un negocio en el que Carlos se siente completamente integrado. En su tienda asegura “tocamos todos los palillos” y eso quiere decir que venden desde planchas, batidoras a la gama de electrodomésticos blancos como lavadoras o frigoríficos pasando por calderas, termos o aires acondicionados. Todo un abanico que completa “con un equipo de colaboradores muy profesional y cualificado que se encarga de las instalaciones”.
Los años y el trabajo bien hecho son los soportes del negocio. “Credibilidad” lo llama Carlos y añade que “lo importante es dar un servicio profesional y completo, con plazos de entrega cortos; cumpliendo siempre y no cobrando el desplazamiento, que es algo que hacemos y en lo que nos diferenciamos. Y damos servicio a toda España” apunta.
Las ventas en Electrodomésticos Milar , cuenta Carlos Millán, “van por temporadas. En verano, se venden muchos aparatos de aire acondicionado y durante todo el año, la venta más estable es la de la gama blanca”. Las lavadoras y los frigoríficos siempre son tendencia.
Sobe el futuro, Carlos está convencido de que el comercio local está en una situación de alerta roja ante el empuje de las grandes superficies comerciales. Es un diagnóstico compartido por muchos otros comerciantes. Su plan a corto plazo es “aguantar un poco más” aunque ya está en edad de jubilación. Le sostiene la pasión y el trato diario con los clientes que, reconoce, que “engancha”.
No ve relevo fácil pero su consejo para las nuevas generaciones que quieran dedicarse al comercio local no es otra que “estar enamorado de tu profesión, saber escuchar mucho a la gente y, si te dedicas a este negocio de la venta de electrodomésticos, tener una cultura tecnológica, además de personalizar al máximo posible la venta y ser prescriptor de lo que vendes”.
Carlos sabe que su cliente es tradicional, que la gente joven opta más por otro tipo de establecimientos y que este estilo de comercio “está destinado a desaparecer” pero mientras tanto, Carlos Millán Rodríguez, se considera “LA RESISTENCIA”