Frutas Hermanos Fernández, el secreto de conocer el oficio
Una mala noticia como siempre es quedarse sin empleo se convirtió en el punto de partida de un proyecto familiar y de éxito. Es el caso de los hermanos Paco y Miguel Fernández, que durante toda su vida laboral trabajaron en una de las fruterías del pueblo y que, al quedarse en el paro, decidieron arriesgarse y empezar a trabajar por cuenta propia.
De esta manera nació Frutas Hermanos Fernández, un proyecto que, curiosamente, entronca con la historia de su familia, que durante generaciones se dedicó a la venta de fruta en El Escorial, incluso con la venta de productos que cultivaban ellos mismos en los huertos del pueblo.
Esta historia con la fruta como protagonista, empieza cuando Miguel y Paco o Paco y Miguel, que tanto monta, monta tanto, eran apenas unos adolescentes. Por aquellos años empezaron a trabajar en la frutería y los almacenes de Hermanos Herranz. Al cerrar, recuerdan que “lo vimos un poco complicado por la edad que teníamos, pero decidimos probar e intentarlo. Para dar marcha atrás siempre hay tiempo”. Una apuesta que, con el paso del tiempo, se ha demostrado como acertada.
Conocedores del oficio desde la base, su jornada laboral va mucho más allá de trabajar vendiendo la fruta detrás del mostrador de su pequeña tienda en El Escorial. Su día a día comienza alrededor de las 4 de la mañana. A esa hora suena el despertador tanto en invierno como en verano. Es el momento de coger la furgoneta y bajar hasta MercaMadrid, el gran mercado que abastece Madrid de cuantos productos de alimentación se pueda imaginar.
Allí llegan apenas pasadas las cinco de la mañana. Paco explica que “hablas con la gente, recorres tiendas, vas viendo productos, precios. Unos puestos se dedican a la fruta, otros a la verdura, otros a naranjas… tienen de todo. Vas investigando y aprendiendo. Dentro del mismo rango de precios vas buscando la calidad. Vamos eligiendo al tacto o probando. La experiencia la vas cogiendo día a día. Por ejemplo, de la fruta sabemos de toda la vida, pero de la compra no y vas cogiendo experiencia a base de llevarte muchos golpes”
Comprar en MercaMadrid no es tarea sencilla. Hace falta mucha experiencia y muchas tablas para comprar a precio y con calidad. Dos puntos clave para poder vender después en la tienda con los parámetros que buscan para dar un buen servicio a sus clientes.
Los Hermanos Fernández reconocen que “al principio te la pegas por pardillo, pero con el tiempo vas cogiendo tablas. Ahora que llevamos 5 años y los proveedores ven que somos gente estable y ya con una trayectoria, te seleccionan o te guardan los productos”
La vuelta de MercaMadrid cerca de las ocho de la mañana es el inicio de una nueva etapa en la jornada de cada día. Colocar el género, subir el cierre de la frutería es solamente la antesala de una jornada que se prolonga hasta las ocho de la tarde todos los días.
Un esfuerzo titánico que Miguel y Paco llevan siempre con una sonrisa. Su trabajo les gusta, conocen los entresijos de un oficio que han ‘mamado’ desde siempre.
Explican que en su frutería se puede encontrar sobre todo “producto de temporada y nacional” y añaden que el catálogo fijo está basado en “la manzana, pera, plátano, kiwi, naranja y luego, según el momento del año, tenemos Sandia, melón, melocotón….”. “Es como la verdura, que también varia por temporadas: Por ejemplo las acelgas, repollo, judías que prácticamente la tenemos todo el año, aunque varíen de zona y luego hay otras, guisantes, alcachofas que no la hay todo el año”
Afirman que al escurialense le gusta mucho fruta como las manzanas o las peras, pero en invierno también son mucho de mandarinas y en verano de sandia, melón y melocotón.
Ya han pasado cinco años desde que subieran el cierre metálico por primera vez. Un tiempo en el que han vivido incluso una Pandemia y en el que la relación familiar entre hermanos ha fortalecido el negocio. Consideran que el parentesco, a la hora de trabajar “es un punto a favor, cada uno tiene su rol y lo llevamos bien”
Atrás quedan unos inicios en los que el miedo a empezar de 0 siempre está presente. Recuerdan con agradecimiento que “mi madre nos dejó algo de dinero y mi hermana nos regaló el mobiliario. Nosotros teníamos algo ahorrado y lo metimos en la furgoneta. Así empezamos”
Conocer el oficio es la base de Frutas Hermanos Fernández, pero también el dar un servicio personalizado, siempre con una sonrisa y, conocedores de la idiosincrasia del pueblo, hacer reparto a domicilio “sin un pedido mínimo. Con una compra normal, la llevamos a casa”
El negocio ha ido creciendo. Ahora son cuatro personas trabajando en la frutería y en verano, uno más. Ahí esta el límite. No quieren expandirse ni abrir más establecimientos. Lo que tienen ahora mismo, es la base de un proyecto que mira hacia el futuro siendo fiel a las raíces familiares.
Paco echa la mirada atrás y recuerda que “a mi abuelo paterno, Paco, le llamaban ‘el lechuga’ porque tenía unas huertas y vendía en los mercadillos de San Lorenzo. Mi abuela materna, tenía una frutería. Se llamaba Eulogía y ya bajaba hace medio siglo a MercaMadrid, que aquellos años estaba en la Estación del Norte; donde está el bar Tomasitos ahora, allí hubo una frutería de mi familia y donde el BM, gestionaban un bar que había en los bajos”.
Familia de comerciantes, familia de fruteros. Con estos mimbres, Frutas Hermanos Fernández mira al futuro con los pies en el suelo y con la confianza que da el buen hacer en el día a día.