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La Frute del Barrio

La Frute del Barrio, la frutería de Raúl y Olga

Emoción. Es el sentimiento que transmiten Raúl San Segundo y Olga Fernández cuando hablan del proyecto personal que supone para ellos el haber puesto en marcha ‘La Frute del Barrio’ tras llevar toda una vida trabajando, en el caso de Raúl, en el sector de la frutería y la alimentación y en el de los supermercados en el de Olga.

Hace dos años que abrieron las puertas de ‘La Frute del Barrio’, un pequeño local en el que han unido fuerzas y experiencias y en el que tienen puestas todas sus ilusiones y el buen hacer de años trabajando al pie del cañón.

Raúl obtuvo galones en el sector de la fruta trabajando muchos años para esa cantera de fruteros que fue Frutas Escorial y Olga se curtió en el día a día de un supermercado, donde “se hace de todo. He trabajado de panadera, de cajera, de reponedora…” cuenta.

La vida los llevó a montar su negocio propio, algo que llevaban buscando mucho tiempo. No es una labor sencilla. Su jornada laboral comienza a las 3 de la mañana, cuando el despertador suena y se prolonga más a allá de las 8 de la tarde, cuando echan los cierres de su local.

La primera parada de estos días maratonianos es MercaMadrid, punto clave para todo aquel que se dedique al mundo de la alimentación en general y de la venta de fruta en particular.

El gran mercado de Madrid es un  mundo aparte donde es necesario saber moverse, negociar y comprar a buen precio y con calidad, dos premisas que Raúl domina a la perfección porque durante muchos años fue el encargado de bajar a MercaMadrid cada mañana en su primera etapa como frutero.

Aquella experiencia le ha servido para encontrar, ahora para su propio negocio, buenos proveedores que vendan un género de calidad y a un precio asequible. Ese es el pilar fundamental sobre el que se sustenta ‘La Frute del Barrio’.

No obstante, los comienzos no han sido nada fáciles. Raúl y Olga reconocen que “te tiras a la piscina y no sabes cómo vas a salir. Hemos abierto casi en la puerta de nuestra casa, la gente te conoce, pero no puedes saber si te van a comprar o no”. “Además, El Escorial es un pueblo con una oferta de fruterías muy amplia y está también el factor supermercado, en donde la gente compra mucho por las prisas del día a día”

 Olga y Raúl son pareja y ya tienen los hijos mayores, una circunstancia clave cuando tienes un negocio de este tipo. “Con niños pequeños es imposible esto. No te puedes meter a una cosa de éstas, los dos solos. Tienes que contratar a alguien, pero claro, hasta que esto no sabes si vas a funcionar, no te puedes meter de primeras a eso. Tienes que tirar tu solo”

“Poco a poco, cuentan, nos vamos abriendo camino. Vendiendo a la gente del barrio y sirviendo fruta a algunos restaurantes que nos van pidiendo. Los inicios son complicados porque te tienes que dar a conocer. Funciona el boca a boca y se va notando que nos van pidiendo más” explican.

Además de la fruta, han ido metiendo algún producto más para ganar espacio como ‘tienda de olvidos’. También han incorporado a su oferta legumbre, un producto que afirman “está funcionando muy bien. Nos la traen de Ávila, de la zona de Velayos,  y también hemos metido huevos de aquí, que los clientes compran mucho; miel y vino de la bodega que tenemos en el local de al lado y que es vino de Hoyo de Pinares”.

Tienen claro que El Escorial es un pueblo al que le gusta la fruta de siempre. Mandarinas, naranjas, manzanas, peras y plátanos son los productos que más salen. Pura tradición. “Y en verano también lo clásico: la sandía, el melón, los melocotones, nectarinas, cerezas…Intentamos, en la medida de lo posible, trabajar con producto de temporada y nacional”

De cara al futuro se muestran optimistas con moderación. Son conscientes de que los tiempos en el comercio local han cambiado y que el sector evoluciona desde “el campo, donde también están cambiando las cosas, hasta el último tramo que es la venta en mostrador en un comercio como el nuestro”. Entre sus clientes, hay mucha gente mayor, del barrio, pero también muchas personas jóvenes, “sobre todo los fines de semana” apuntan.

Su plan es seguir con las puertas abiertas, “consolidar ‘La Frute del Barrio’, crecer un poco e intentar contratar ayuda para poder tomarnos un respiro de vez en cuando”. Ese es el plan de ruta de una pareja que ha puesto toda la carne en el asador para salir adelante con un proyecto propio haciendo lo que han hecho toda la vida. El resultado:  ‘La Frute del Barrio’. Merece la pena conocerla.