La Tapa de Sabores, el aperitivo de los escurialenses
Un negocio de los años ochenta y noventa en la zona del antiguo muro de la estación, donde se vendían encurtidos y tacos de bonito, fue la inspiración de Patricia Parra Díaz tres décadas después para crear La Tapa de Sabores, su proyecto más personal y el punto que da continuidad a una tradición familiar dedicada al pequeño comercio local que, reconoce, “ha sido mi vida. Siempre he estado aprendiendo oficios, detrás de un mostrador”
Un espectacular olor inunda las fosas nasales del visitante que traspasa el umbral de La Tapa de Sabores; un comercio diferente, que apuesta por la calidad en un producto con gran predicamento en El Escorial como son los encurtidos, pinchos, escabeches, ahumados y como explica Patricia “dependiendo de la temporada, vamos cambiando el producto para ir adaptándolo al momento del año en el que estemos”.
Berenjenas, cebolletas, aceitunas de muchas variedades, desde la tradicional de Campo Real o la amarga extremeña, pasando por la ‘Hechizos del Sur’, una aceituna “con parecido a la de Campo Real, pero con finas hierbas, especiadita y con un toque de aceitito que le da un sabor muy agradable” añade Patricia…” forman parte del catálogo del establecimiento. “Tenemos cosas muy apetecibles, con calidad, que entran por todos los sentidos: el gusto, la vista y el olfato” añade.
En su mostrador se agolpan en perfecto orden, formando una sinfonía de colores y texturas un gran volumen de pinchos de la casa, de elaboración propia. Los boquerones o las anchoas tienen un peso especial dentro de la oferta de una tienda en la que Patricia nunca pierde la sonrisa. Es su mejor herramienta. Sonreír, atender de una forma personal y cercana al cliente, buscando en todo momento ofrecer el mejor producto posible.
Con estos mimbres, quiere estar mucho tiempo al frente de este negocio de nuevo cuño. Son ya dos años con las puertas abiertas, pero su objetivo es “poder jubilarme aquí”. Un auténtico reto.
Para Patricia sus encurtidos y pinchos tienen un componente que los convierten en imbatibles: son heraldos de buenos momentos. Y lo explica: “Lo más bonito de llevarte estos productos a casa, no es porque estén muy ricos sino porque nos trasladan a momentos que disfrutas con tu gente. Eso hace que se relacionen con instantes que se recuerdan, de alegría”
El comercio local, el comercio del pueblo es algo que Patricia lleva en la sangre. Se define como una “enamorada del comercio de toda la vida, de paso, pequeño, que nunca debería dejar de existir porque damos mucha confianza al cliente”. “Hay que incentivar este tipo de comercio. Hay una gran competencia por parte de las grandes superficies. El camino es innovar para poder competir”
En esa innovación entra de lleno el pensar y crear elaboraciones diferentes, estar abierta a recibir ideas de clientes, aceptar consejos. “Muchas veces, te adaptas. El objetivo es que la gente se lleve las cosas que les gustan” resume.
Las gildas, pinchos elaborados con una anchoa espectacular ahumada, con piparra vasca y trabajado con mimo es su preferido, pero reconoce que, a los escurialenses, lo que más les gusta “es el pincho de boquerón, elaborado con tres boquerones y con tres aceitunas rellenas de anchoa, aunque a veces lo cambiamos añadiendo cebolletas para ir innovando y adaptándonos a los gustos”
Dar sabor a El Escorial, ese es el objetivo de Patricia desde su mostrador abierto a los sentidos que ha puesto en marcha en nuestro pueblo.