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Librería Zaitegui

Zaitegui, el placer de descubrir el Libro Antiguo y de Ocasión

Un factor importante es la pasión por la lectura. El olor del papel, que muchas veces, está asociado a la infancia. Leo mucho desde pequeña, leía casi con fruición. La lectura es más que un hobby, se convierte casi en una necesidad. Mi manera de evadirme era cogiendo un libro. Los libros hay que disfrutarlos” con estas palabras define Miren Zaitegui el origen de su librería, un proyecto que se remonta casi a los primeros años de su vida aunque ella no lo averiguase hasta mucho después,  y que cristalizó “hace unos quince años – reconoce que las fechas se le dan muy mal- gracias al impulso de un amigo, que era librero de viejo y que fue quien me animó a entrar en este mundo tan bonito e ir conformando un fondo de cierta entidad”

La Calle del Rey, 2 no fue el primer Zaitegui. Ese hay que buscarlo en un local en la calle Floridablanca, en San Lorenzo de El Escorial. Después, vino un nuevo establecimiento en la calle Gobernación y finalmente, el actual emplazamiento de la Calle del Rey, donde llegaron hace cinco años y se ha convertido en un negocio diferente y singular en lo que es el tejido comercial de la localidad. Durante todos estos años, de forma transversal, la presencia en el local a pie de calle, se ha combinado con la asistencia a ferias de libro antiguo y de ocasión en las que “disfrutamos mucho del contacto con la gente y el intercambio de experiencias

La librería Zaitegui es el recipiente de un mundo casi mágico donde se agolpan alrededor de 15.000 volúmenes de todas las temáticas posibles. Es un desorden completamente ordenado en el que Miren se mueve con la sabiduría de quien está acostumbrada a convivir con los libros, de conocer sus texturas, su olor, casi su ubicación exacta. La Librería es un espacio abierto donde conviven historias de toda índole.

Miren explica que elige los libros que forman parte de su catálogo porque “me gusten a mi o porque piense que puedan gustar a alguien. El Libro Antiguo tiene un encanto especial que no tiene el nuevo. Es como un tesoro que cuido al máximo para ofrecer a los clientes unas ediciones en buen estado. Si hay un libro deteriorado, lo llevamos a arreglar con la idea de que el comprador pueda tener entre sus manos un producto casi fresco, por decirlo de alguna manera”, añade.

Por Zaitegui Libro Antiguo y de Ocasión pasan clientes de todo tipo. Lectores que se acercan desde Madrid porque han visto en la web del comercio que tienen un volumen determinado y que les interesa, pero también “amantes de la lectura de toda la Sierra del Guadarrama, que vienen a la librería y pasan un rato mirando entre las estanterías y cajones en busca de un texto que les pueda gustar. Hay muchas personas que vienen más de un día. Primero miran, observan y luego ya se acercan, en muchas ocasiones, en otro momento con la idea clara de lo que quieren”

El espacio de lectura y conocimiento que es Zaitegui Libro Antiguo y de Ocasión es también un punto de encuentro donde se hacen presentaciones de obras de poesía, narrativa o ensayos de autores de la zona; se imparten talleres de escritura o lectura o se conoce, simplemente, a otros aficionados a la lectura.

También internet juega su papel importante. La web de la librería es la puerta de entrada al exterior por la que los buscadores de libros de viejo bucean en busca de libros y joyas ocultas. Miren reconoce que percibe un movimiento de muchas personas a las que les “apetece leer el libro de segunda mano”. Tecnología y tradición conviven en estado puro en este modelo de negocio.

Sobre el futuro, Miren está en esa fase en la que empieza a mirar hacia la jubilación. “Este es un negocio que te exige mucho, muy cansado incluso físicamente y además, es un mercado muy selectivo. No hay tanto espacio

Soy una periodista que se metió a librera porque me gustaba. Hablo mucho con la gente. Aprendo constantemente. Cuando lees un libro, conoces muchos mundos. Los libros unen. Creo que es una de las mejores cosas para vender” finaliza Miren mientras observa los cientos, quizás miles, de volúmenes que se amontonan en esa puerta de entrada a mil mundos que es su librería.»