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Mesón Los Candiles

Mesón Los Candiles, tres décadas con las puertas abiertas en Peralejo

 Peralejo es, desde finales de los años ochenta y principio de los noventa, un espacio gastronómico de primer nivel en la Sierra de Guadarrama.

En un entorno privilegiado, con vistas a las dehesas que llevan a las callejas que conectan esta pedanía con el núcleo urbano de El Escorial, se ubica el Mesón Los Candiles, un proyecto ciento por ciento familiar que gestionan los hermanos José Manuel y Esteban Guadaño. Abrió sus puertas en septiembre de 1993. Cumple ya 32 años siendo una de las referencias hosteleras de Peralejo.

Esteban y José Manuel tienen el trabajo perfectamente repartido: José Manuel, el hermano mayor, es el encargado de los fogones. Un cocinero autodidacta que lleva desde los 14 años trabajando en las cocinas. Esteban, por su parte, es el responsable del pequeño comedor donde se concentran unas diez mesas en torno a una chimenea de leña que dota de un sabor especial a la sala durante el invierno y de la terraza con vistas a las dehesas que es la joya de la corona del establecimiento durante los meses de verano.

Tanto Esteban como José Manuel son hosteleros de ‘toda la vida’. Conocieron el oficio con apenas 14 años. Un bagaje que les dio pie a iniciar su propio proyecto en Peralejo. Era el inicio de los años 90 y desde entonces han ido construyendo un espacio gastronómico tradicional en donde el menú diario de lunes a viernes que cambian todos los días; el menú de fin de semana con seis primeros y seis segundos a elegir; los cocidos de los miércoles y una carta donde se apuesta por las carnes de proximidad, de Ávila y la comida casera sin olvidar apuntes de cocina internacional son sus principales señas de identidad.

José Manuel añade que “nuestra especialidad es la carne. Carne de Ávila: chuletón, cordero asado. Pescado, solemos tener dos pescados en la carta, según la temporada dos o tres y sin embargo carne tenemos toda la que quieras: chuletón, entrecot, solomillo, filetes, escalopines, escalopes, chuletas, cordero e incluso un rabo de toro buenismo que no damos abasto de hacer”

 “Siempre, añade José Manuel con la filosofía de tener buena calidad. Nos gusta el producto de proximidad, de cercanía, pero si hay algo que no nos gusta, cambiamos”.

Recuerdan que los inicios del negocio, cuenta Esteban “fueron algo caóticos. Teníamos mucho que aprender, pero también mucha ilusión”. Fue el inicio de una aventura donde no siempre todo ha sido un camino recto. Las crisis o la Pandemia les pusieron en más de una ocasión ‘al borde de tirar la toalla’ pero, apuntan “siempre hemos seguido hacia delante y ha sido, precisamente el carácter familiar del negocio y la unión entre hermanos lo que ha mantenido a flote el barco durante los momentos más delicados”

José Manuel y Esteban reconocen que ser hermanos y gestionar el negocio en familia, “siempre ha beneficiado y nos ha impedido doblar la rodilla. Cuando montas algo, tienes mucha ilusión y haces lo posible por salir adelante”

Contra viento y marea. El Mesón Los Candiles ha resistido crisis y Pandemia y hoy en día es uno de los establecimientos hosteleros de referencia en El Escorial. El estar en un eje gastronómico como es Peralejo ha sido un punto que siempre ha jugado a favor porque, explican, “que seamos cuatro restaurantes en un pueblo tan pequeño y en el que no hay otra cosa, hace que venga mucha gente y que te conozcan. Si trabajas bien, es siempre positivo para todos”.

Miran hacia el pasado y sienten el orgullo del trabajo bien hecho, algo que se refleja en una clientela muy fiel que se ha mantenido estable a lo largo de las décadas. Explican que por “Los Candiles siguen viendo clientes de los primeros días y con ellos sus hijos e incluso nietos. Hemos celebrado sus bodas, bautizos y comuniones. Eso vale mucho”

El futuro se escribe con la misma letra que hasta ahora. José Manuel, 13 años mayor que Esteban, ya mira hacia la jubilación mientras que Esteban, apunta con una sonrisa, “lo que quiero es que no se jubile. Ese es mi plan”.

Mientras tanto, Los Candiles seguirá siendo un mesón de toda la vida, tradicional, con buena carne, con buen menú y situado en un espacio singular. Un lugar donde se come bien y se disfruta de una buena charla en torno a la estufa de leña o de las vistas de las dehesas repletas de cigüeñas en las tardes de verano desde su terraza.