Salón de Belleza Katia, pasión convertida en profesión
Un viaje en coche y en familia para pasar unas vacaciones en Torrevieja fue el punto de inflexión de la vida de Katia Lobo Benito. Ese día, desde el asiento trasero del coche, Katia habló para decir que quería ser peluquera. Acababa de terminar de estudiar en el instituto y, por tanto, era el momento para tomar una decisión sobre su futuro. En el coche viajaban sus padres y hermana. El silencio se hizo hasta que la voz de su madre, Marisa, lo rompió para asegurar que hablarían cuando llegasen a Torrevieja.
Y hablaron. La condición que sus padres pusieron para dar el paso era que, para ser peluquera, como en todo en la vida, hay que estudiar. Dicho y hecho. Nada más volver de las vacaciones, se apuntó a una academia en Madrid. Empezaba una nueva etapa en su vida que la ha llevado, en un camino por el que ha transitado a lo largo de muchos años y mucho esfuerzo, hasta la actualidad y tener su sueño hecho realidad: el Centro de Belleza que lleva su nombre.
Katia asumió el reto y estudió. Empezó a hacer realidad su objetivo de ser peluquera en Madrid, donde comenzó a trabajar. Retornó a El Escorial para hacerse cargo del Centro de Mayores de la calle de La Piña donde estuvo dos años y luego, surgió la posibilidad de abrir un local propio.
“Un día llegó mi padre a casa y dijo que se había quedado un local vacío al lado de la Heladería Los Valencianos, que es un negocio que regenta mi madre. Me parecía una locura. Al principio me negué y al final, estuve once años trabajando ahí” explica Katia que añade que hace “tres años nos cambiamos y nos venimos a este local, que me daba más posibilidades. Ese fue el momento en el que me decidí a ampliar el negocio y montar un salón de belleza con estética”
Con el nuevo local, nació hace tres años el Salón de Belleza Katia, un paso adelante en el modelo que durante más de una década había estado basado en la peluquería. “Montamos todo en un mes, con mi padre y mi pareja mano a mano poniendo todo a punto” recuerda Katia.
Hoy en día, el Centro de Belleza Katia sigue manteniendo al ciento por ciento la esencia de la peluquería en la que se hace de todo, desde coloración, cortes, recogidos….y a la que se ha sumado la parte de centro de estética con tratamientos faciales, manicura, pedicura, cuidados corporales e incluso “apostando mucho por tratamientos novedosos como son los hilos tensores en los que empleamos hilos de colágeno con los que quitamos las arrugas” “Siempre intentamos estar a la última en cuanto a novedades. Hacemos muchos cursos de producto y formaciones” continua Katia.
En el segmento de la peluquería, Katia cuenta que se están llevando mucho ahora “los rubios y las morenas iluminadas. Son los dos tipos de pelo que más se piden actualmente, aunque las rubias es lo que más está de moda ahora mismo”. Reconoce que en el mundo de la peluquería y la estética hay que estar muy al cabo de las tendencias y que “las redes sociales y las influencer son los principales generadores de tendencias en estos momentos”
El Escorial es un pueblo propicio para el sector de las peluquerías y los centros de estética. Hay más de veinte locales abiertos en la actualidad, una realidad que no disgusta a Katia, que admite que la “competencia es buena” y que si hay “tantos centros abiertos y durante tantos años funcionando es porque se hacen las cosas muy bien”. Para ella, el secreto está en “mimar a las clientas y dar siempre lo mejor que tienes de ti”
El mundo de la peluquería y la belleza, sin embargo, depende mucho de la climatología. Un año lluvioso como está siendo este 2025, baja el número de clientas porque “la gente no tiene ganas de salir”. “El mundo de la estética necesita del sol y del buen tiempo” reflexiona y añade que en El Escorial, la “temporada alta empieza con las comuniones y se prolonga con las fiestas de San Bernabé, de Mozos y las Romerías. Son meses en los que se trabaja mucho”
Por el Centro de Estética pasan todo tipo de clientas, “desde mujeres mayores de todas las semanas a las que las gusta ir arregladas y luego también mujeres de mediana edad que vienen una vez al mes a hacerse el color del pelo o chicas jóvenes que ya vienen de forma más espaciada” explica.
Desde aquel viaje a Torrevieja en el coche familiar en el que anunció que quería ser peluquera, han pasado ya mucho tiempo, pero Katia reconoce que fue una decisión vital acertada. “Es un negocio donde echas muchas horas, pero a mi me gusta. Me gusta el trato personal con las personas. Eso es algo que me encanta mucho de este trabajo, que es muy vocacional”
“Al final, con tus clientas, después de tantos años de trato, es como si fueras casi una familia. A mi me gusta todo esto. No me planteo otro negocio. Quiero quedarme como estoy, pero tengo un sueño: coger un local más grande y poner más cosas de estética y peluquería”. Aviso para navegantes: Palabra de Katia.