Tienda de Caballitos
Caballitos de Mar en El Escorial. Suena a utopía sacada de una novela de aventuras o de un tratado de ciencia ficción, pero nada más alejado de la realidad. Caballitos de Mar en El Escorial, sí, es completamente cierto.
El ‘milagro’, si así puede calificarse es obra de Yolanda García López, una apasionada de este animal que habita nuestros mares y que a lo largo de la historia ha atraído las miradas y también la imaginación de miles de navegantes.
Yolanda desembarcó laboralmente hablando en El Escorial hace 32 años. Casi una vida. Empezó trabajando de cocinera en la histórica cantina de la estación de tren, montó su propio negocio de restauración, colaboró en el videoclub de su pareja y hace 15 años decidió dar un giro radical a su vida abriendo su propio negocio y rompiendo con todo lo conocido en el comercio de La Villa hasta ese momento, donde abrió tienda física hace ocho años tras haber estado trabajando en formato online durante siete.
‘Tienda de Caballitos’ fue su apuesta personal. Una idea en la que mezclaba una aventura empresarial con la pasión que ha sentido desde siempre por los caballitos de mar. El negocio no podía ser más pionero. Yolanda recuerda que en ese momento “no se dedicaba nadie realmente a esto. Soy la única tienda que hay en España”.
Desde El Escorial sirve caballitos de mar a aficionados a este animal en toda Europa. Explica que “yo no los crio, aunque alguna vez me he lanzado a la aventura de hacerlo. Es muy complicado. No hay mucho comercio para la cría. Poco a poco, he ampliado el concepto de negocio, metiendo también peces y plantas. He estado siete años vendiendo solamente online”
Yolanda cuenta que el manejo del caballito de mar en sus traslados es complejo: “Van en una caja de poliespán, con oxígeno en bolsa de agua. Va todo muy bien preparado y es un sistema que aguanta muy bien. No hay problemas de envío”
Matiza que “cuando hablamos del caballito de mar estamos hablando de un animal protegido. Solamente hay venta de ejemplares en cautividad. Todos los animales llevan su número de Cites por el que conoces en todo momento el número y la camada del caballito. Es la acreditación que da fe de la legalidad del ejemplar. Coger caballitos directamente del mar está completamente prohibido”
Yolanda pasa su día a día rodeada de peceras y acuarios donde viven sus peces y caballitos de mar. Entrar en su tienda es sumergirte en un remanso de tranquilidad donde el ciclo de la vida sigue su curso, sin prisa, sin pausa. En los acuarios donde nadan los caballitos de mar, Yolanda observa cómo se desenvuelven sus ejemplares. “Son animales delicados” cuenta y añade que “tienen sus propias pautas que hay que conocer para criarlos perfectamente. Tienen su acuario. No se pueden meter en lo de los peces. Cada acuario tiene sus características y el de los caballitos lleva agua marina con unas condiciones específicas, un número determinado de litros para que tengan su espacio…”
Tienda de Caballitos se ha convertido con el paso de los años en el acuario oficioso de El Escorial. El verano es temporada baja, pero en invierno, que “es cuando la gente está más en casa” puntualiza Yolanda, se vuelve a activar todo.
Peces de agua dulce y de mar se han unido al catálogo de la Tienda igual que las plantas, que han llegado un poco por casualidad porque “puse un palet en la puerta como adorno y la gente me las quiso comprar por lo que amplíe el negocio en esa dirección y está funcionando muy bien”
Yolanda hace en alguna ocasión instalaciones, pero pocas porque “el que busca un caballito de mar ya sabe lo que viene buscando, ya sabe el acuario que tiene que tener, alguna persona me llama para meterlo con el acuario agua dulce, pero la mayoría son clientes que saben de ello”
Tras años de observación, considera que el caballito de mar es “un animal curioso, que aprende lo que tiene que hacer. No desperdician casi comida. Te ven y en seguida vienen a pedirte más. Es muy tranquilo y muy fieles. Transmiten tranquilidad”
El futuro de su proyecto pasa por lo que Yolanda vaya cavilando día a día. Si hace cuatro años decidió ampliar su oferta con las plantas y en los últimos meses, ha sacado al marcado una línea de velas de cera de soja para eventos como cumpleaños y bodas. Las hace ella misma.
Reconoce que el futuro es “movimiento y no parar de idear, de crear y de currar. Eso y hacer lo que te gusta”. Es la fórmula del éxito de Yolanda, la pionera de los caballitos de mar en España.