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Vicky Cake

Vicky Cake, la vida en dulce

Una pasión convertida en profesión, en modo de vida, en un dulce modo de vida. Con estas palabras se puede resumir el proyecto de María Victoría Markman, la mujer que lo es todo en Vicki Cake, un negocio que ha ido creciendo poco a poco, al ritmo que han impuesto tanto las ideas como las manos de Vicky a lo largo de muchos años de trayectoria en el obrador.

Primero fue una afición. Una forma de entender el mundo del dulce que nació siendo niña en su Argentina natal, un país que es un paraíso para el mundo de la pastelería.

Los recuerdos de Vicky viajan hacia su Buenos Aires. A la casa de sus abuelos. Ahí empezó todo. Explica que “los porteños tenemos mucha tradición pastelera; somos muy muy dulceros. Nos encantan las tartas con muchísimo azúcar, con muchísimo merengue, dulce de leche, mucho chocolate…

De aquellos tiempos recuerda al echar la vista atrás que “cuando era pequeña, íbamos a comer con mi abuela, que era la cocinera de la familia. Cuando nos reuníamos, siempre hacía ella también el postre. Entonces yo me acuerdo el ir corriendo al salón donde preparaba la mesa, porque allá era todo un evento que se reunía la familia y por más que fuera una vez por semana siempre comíamos en el salón con su mesa, su vajilla…. Ella dejaba la tarta en el salón y yo me iba corriendo a ver qué tarta había hecho. Era como un manjar. Le ponía un cariño especial. Nos mirábamos juntas los programas de cocina. A los diez años, mi mama vio que me gustaba tanto esto, que me envío a un curso de cocina para niñas que había en mi barrio y ahí empecé a hacer mis primeras decoraciones y mis primeros bizcochos. Así me convertí en la repostera de la familia: Cuando había un cumpleaños, yo hacía la tarta. Para mi comunión, me hice yo misma mi tarta”

Aquellos inicios, no siempre tuvieron la continuidad profesional necesaria. Vicky estudió contabilidad, pero pronto se dio cuenta de que no era lo suyo y que su pasión estaba entre cremas, masas y hornos. Con el cambio de paso, dio un disgusto familiar, pero Vicky siempre recuerda que mi madre al “final me apoyo. Ella fue quien me regaló mi primer cuchillo profesional”

Viajó a Estados Unidos, trabajó en un hotel de Miami y, después de varios años, vino a España donde comenzó a trabajar con diferentes pastelerías. El camino, para todos los que empiezan, no siempre es una línea recta. En España, sus inicios fueron en la hostelería al mismo tiempo que seguía haciendo pasteles y tartas casi en privado y que repartía entre amigos y poco a poco, algunas tiendas y bares que empezaron a confiar en su forma de elaborar.  

El siguiente paso fue crear una cuenta de Instagram y comenzar a mostrar sus creaciones en el universo global que suponen las redes sociales. La puerta comenzaba a abrirse.

El Instagram la dio una fama que impulsó sus ventas. Era el momento de subir el siguiente escalón. Abrió un local sin atención al público con el objetivo de poder tener un espacio adecuado para trabajar y dar rienda suelta a su forma de entender el mundo de la pastelería. Repartió muchas tartas por restaurantes y tiendas hasta que subió definitivamente la persiana metálica del local y comenzó a atender al público directamente. Había nacido Vicky Cake al ciento por ciento.

Desde su obrador, Vicky da rienda suelta a una forma de entender la repostería que define “como una pasión y un arte. No es solamente una profesión. Por más que sigas una receta al pie de la letra, no a todo el mundo le va a salir igual. Yo hago mis productos uno por uno. Por ejemplo, los roscones de Navidad los hago de forma individual, no me van a salir dos iguales, aunque la calidad y el sabor siempre sea la misma: Yo hago una masa para 15-20 roscones, pero después la tengo que dejar que descanse unas cuantas horas y luego tengo que cortar uno por uno, pesarlo, hacerlo una bolita para dejarlo descansar otro rato porque la harina tiene mucha tensión. Entonces se deja descansar otra vez, luego le das la forma y luego lo vuelves a dejar descansar… en fin es todo un procedimiento

Son ya cinco años para seis el tiempo que Vicky Cake lleva funcionando como centro de repostería artesana abierto al público, un tiempo, reconoce que “ha pasado muy rápido”. Añade que “nunca he hecho publicidad, siempre ha sido el boca a boca y hemos ido ganando clientela que le gusta lo que hago”.

De su obrador salen una gran cantidad de postres y dulces. Sobre las vitrinas descansan los alfajores con dulce de leche, todo un clásico bonaerense, pero también de nuez o de chocolate. En su carta hay brownies de chocolate y nuez, cookies, crumb cookies, que son las clásicas galletas americanas “blanditas y que llevan por dentro mucho chocolate”, bizcochos, medias lunas, tartas…

En sus productos se descubren sus raíces argentinas, pero también la influencia de sus años en Estados Unidos y en España. De Argentina, dice Vicky, “me quedo con la variedad. Tenemos de todo y muchos sabores diferentes y con lo que llamamos ‘facturas’ que son piezas de bollería; de Estados Unidos, me quedo con la tarta de zanahoria. Cuando la probé fue un antes y después en mi vida. También con las cookies, que son insuperables allí. ¿Y de España? De España me ha gustado el hojaldre. Aquí he aprendido mucho sobre el hojaldre y bueno por ejemplo las palmeritas yo no las hacía, me hice algunos cursos y aprendí a hacer hojaldre y, por supuesto, el roscón, que es muy complicado”

De El Escorial, reconoce que se queda con todo: “Mires donde mires, es una maravilla” y también con el descubrimiento que ha supuesto la historia del chocolate en El Escorial, que “hasta hace poco, esa relación era una gran desconocida para mi”

En su mente está, como ha hecho toda la vida, asumir retos. Uno de ellos podría ser hacer un postre “para el pueblo. Tendría que ser un producto que llevara una parte mía. Sería un gran reto. Por qué no”

Con el paso de los años Vicky no ha perdido la pasión por aquel oficio que comenzó a aprender con apenas diez años en las comidas familiares en la casa de su abuela. Asegura que para el futuro “tengo cosas ya pensadas a largo plazo. Tengo ganas de compartir con más gente”.

Buenos Aires, Miami, Madrid, El Escorial, ese es el hilo conductor que mueve el obrador de Victoria, la mujer que convirtió su pasión de niña en una forma de vida en dulce.